Me llamo Alex Fabián Lamas García y soy Suboficial Ayudante de la Policía Nacional del Paraguay. El Simulador de Presidente lo hice yo, por mi cuenta, fuera del servicio y con mis propios medios. No es un proyecto institucional, no lo financia nadie y no habla en nombre de la Policía Nacional ni de ningún organismo del Estado: las opiniones, los chistes y las burradas del juego son mías y de nadie más.
Lo digo de entrada porque es la pregunta que cualquiera se hace al ver un juego que se ríe de la política paraguaya firmado por alguien de uniforme. La respuesta corta es que una cosa es mi trabajo y otra cosa es esto, y que un policía también puede hacer humor sobre su país.
Para entretener. Nada más y nada menos que eso. La idea era hacer algo con lo que un paraguayo se ría reconociendo cosas: el ministro que dura cuatro meses, el senador que "todavía lo está analizando", la obra que se inaugura sin terminar, el asado donde se arregla lo que no se arregló en el recinto, el anuncio grande de diciembre y la reculada de marzo.
No es una denuncia, no es un panfleto y no tiene bajada de línea. Es una sátira: exagera para que dé risa. Cuando el juego te deja robar, no te está diciendo que robar esté bien — te está dejando probar hasta dónde llega el chiste, y después te cobra la cuenta como se la cobran a todos. De hecho el juego tiene finales buenos, y son los más difíciles de sacar.
Y el segundo motivo, más honesto todavía: quería ver si podía hacerlo. Aprender construyendo algo grande, terminarlo y ponerlo en internet para que lo juegue gente de verdad.
Está todo escrito en detalle en el Aviso legal y en los Términos y condiciones.
Está escrito a mano, sin ningún framework: PHP 8 del lado del servidor, MariaDB para la base de datos, y JavaScript puro en el navegador — nada de React, nada de librerías gigantes. Corre sobre Apache y funciona igual en la computadora y en el celular, donde además se puede instalar como app (es una PWA, con service worker y todo).
La parte interesante es el motor. Una partida entera —los sesenta meses, el Congreso, la calle, la prensa, la bóveda, la familia, la Policía— vive como un solo objeto que se guarda en JSON y se vuelve a leer en cada jugada. Eso permite dos cosas que se notan jugando: que el juego se acuerde de todo (a quién echaste, a quién le negaste un favor, qué prometiste) y que se le puedan agregar sistemas nuevos sin romper las partidas que ya estaban en curso.
Lo demás es contenido, que es donde se va el tiempo de verdad: cada situación tiene su texto, sus opciones y sus consecuencias escritas una por una.
Estos números los cuenta el propio motor cada vez que abrís esta página, así que están siempre al día.
Si encontraste un error, se te ocurrió una situación para agregar o simplemente querés decir algo, el camino más rápido es el botón de reportar bug que está abajo a la izquierda dentro del juego: eso me llega directo con la pantalla en la que estabas.
Y si querés seguir el proyecto, estoy en todas las redes de arriba como @alexlamasg.